domingo, 17 de febrero de 2013

Capítulo 4: Me gustas - Del odio al amor... sólo hay un paso




Capítulo 4: Me gustas



Harry se sentía agradecido con Snape, pero al escuchar las últimas palabras del profesor sintió un nudo en la garganta y un dolor en el pecho... ¿Qué había cambiado desde aquel castigo?, ¿acaso le gustaba Severus Snape? No, eso no era posible…

Escucho como cerraba la puerta mientras por sus mejillas caían lágrimas, llevo el dorso de su mano hacía su mejilla secando sus lágrimas ¿desde cuándo estaba llorando?
Negó con su cabeza para comenzar a caminar. Sabía que tenía clases pero no tenía el ánimo suficiente para asistir, así que se dirigió a su sala común... pensando que ahí podría estar solo y meditar que era lo que le ocurría.

Cuando estuvo en su cama en su mente no podía dejar de escuchar aquellas palabras que le taladraron los oídos... ¿qué significaba? ¿Por qué darle importancia a sus palabras? ¿Significaban tanto para el?, cerró los ojos y recordó a su maestro, comenzando a sentir un hormigueo en la boca del estómago. Abrió los ojos y sonrío... sí, le gustaba Severus Snape.

Reflexionó sobre lo que acababa de decir y sintió como su corazón se oprimía... sabía que no tenía ninguna oportunidad con su profesor, ¡por dios! ¡Era su maestro! Además su maestro lo odiaba y se acababa de dar cuenta que a Snape no le atraían los hombres... era un caso perdido tener una esperanza.
– ¿Harry? –Preguntó una voz haciendo que brincara por la impresión – ¿dónde te habías metido?, te hemos buscado por todos lados... no entraste a la clase –comentó Ron acercándose –Hermione está muy preocupada.
–... Lo siento, pero no me siento muy bien –respondió levantándose con la mirada agachada.
– ¿Qué sucede amigo? –Pregunto preocupado Ron.
–Creo que me enfermare... solo eso –dijo Harry levantando su rostro, sonriéndole.
–Deberías ir con la señora Pomfrey –recomendó sentándose a su lado.
–No es para tanto, me quedare aquí.
–Está bien... yo le diré a Hermione –dijo no muy convencido, se levantó mirando al ojiverde y viéndolo por última vez salió de la habitación.

Harry volvió a recostarse mientras se abrazaba sus piernas y cerraba los ojos, lo único que quería era descansar... ya vería que ocurría después. A los pocos segundos se quedó dormido...

Despertó y se estiro para después quitarse los lentes y tallarse sus ojos, miro su reloj dándose cuenta de que ya había pasado la hora de comer... bueno en realidad no tenía mucha hambre. Sintió como la cicatriz le escocia por lo que se llevó una mano a esta, delineándola con sus yemas
– ¿Qué estará haciendo Voldemort? –Se preguntó en voz alta exhalando aire, para tratar de tranquilizar el ardor y las náuseas.
–Harry –dijo una voz suave y tranquila desde la puerta.
Miro hacia esa dirección y se encontró con su director –. Me preguntaba porque no te había visto en toda la tarde –comentó acercándose.
–Lo siento... no me siento muy bien –contestó quitando su mano de su frente para sentarse en el borde de la cama.
–Lo suponía... no te ves muy bien –se sentó mirándolo –sin embargo, no es por eso por lo que no has salido... ¿o me equivoco?
Harry miraba los ojos azules, era como si le estuviera leyendo la mente.
–Bueno... paso algo –dijo al final desviando esa mirada tan penetrante             
–Puedes confiar en mí –dijo su director mirando el cuarto.
–... A-alguien me gusta –dijo mostrando una pequeña sonrisa –pero para él no soy nada –finalizó con tristeza.
–Tal vez deberías demostrarle a esa persona lo que vales... estoy seguro que cambiara de opinión –dijo mirándolo por unos segundos a sus ojos.
–Pero... es como si me odiara, en su mirada veo rencor –decía recordando las miradas de su profesor –pero algunas veces es como si me quisiera –al no recibir respuesta de su director continuo –. Director ¿a Snape... al profesor Snape le gusta alguien?
–Al profesor Snape... –susurró para después exhalar –él está muy dolido... pero sé que encontrará a esa persona que logre sanar su corazón –comentó levantándose –. No te des por vencido –diciendo esto Albus salió dejando al Gryffindor con una sonrisa.


Miro una vez más su reloj y decidió no bajar a cenar, quería permanecer ahí...relajado y con una pequeña esperanza que había sembrado Albus Dumbledore. Se levantó acercándose a la ventana mirando el cielo oscuro y la luna resplandecer. ¿Qué estaría haciendo Snape? ¿Pensaría en él?... No eso era imposible.

Tras varios minutos pensando se  le había ocurrido una idea para que su profesor comenzará a pensar que no era un niño mimado que solo pensaba en romper las reglas. Le pediría ayuda a Hermione para que estudiaran juntos pociones, así la próxima vez que tuvieran clases contestaría bien a la preguntas.

 Llego el sábado y su amiga acepto con mucho gusto ayudarle, mientras que Ron había arrugado el entrecejo pensando que se había vuelto loco. Esos dos días estuvo enfrascado de pociones para todo tipo, pero sobre todo estudió lo que verían en la siguiente clase. Ahora sí estaba preparado y le demostraría a Severus que si se lo proponía era bueno en su materia.



 El lunes en la mañana bajo a desayunar con más ánimos, sentándose sin mirar a la mesa de profesores ya que si lo hacia sus mejillas se tornarían rojas. Sus amigos aún no bajaban ya que no terminaron de vestirse, pero él estaba muy ansioso  por lo que decidió bajar primero.
–Harry... ¿Podría hablar contigo? –Escucho una voz detrás de él. Volteo y se dio cuenta de que era Luna.
– ¿Ocurre algo? –Contestó con otra pregunta mirándola a los ojos.
– ¿Me podrías acompañar a un lado? –Pregunto la rubia sonriéndole.
–Claro –contesto el ojiverde sorprendiéndose de que la chica lo tomara del brazo y lo jalara hacia la salida.

Harry seguía a la chica que aún no lo soltaba de su mano, y se  dio cuenta de que lo llevaba hacia el bosque prohibido.
–Luna...  ¡¿Qué me quieres enseñar?! –Gritaba para que lo escuchara
–Es sorprendente... encontré un Thestral pequeño –exclamó adentrándose al bosque por lo que tuvieron que reducir la velocidad.
–Pero... no sé si... –intentaba decir pero la chica no lo dejo continuar.
–Vamos, Hagrid está junto a él –ambos continuaron caminando por varios minutos hasta que observaron un claro donde estaba el mayor y el pequeño Thestral.
– ¡Harry! Viniste me alegro –decía el mayor sonriéndole –esto no se puede ver todos los días, ¿verdad que es hermoso? –Preguntó señalándole el pequeño animal.
–B-bueno... claro es hermoso –contesto observando al pequeño animal... y era verdad, se veía hermoso.
–Dentro de poco comerá por primera vez... te quedaras a verlo, ¿verdad? –Preguntó su amigo
–La verdad es que tengo clases –contestó con una sonrisa.
–Yo le diré a tu profesor que te mande llamar –dijo Hagrid guiñándole un ojo, el Gryffindor miro a los dos y decidió quedarse.       

++++

Hermione y Ron estaban en la entrada del salón de pociones, esperando que su amigo apareciera. Había estudiado todo el fin de semana, más le valía entrar. Sin embargo Snape salió indicándoles con una mirada que podían entrar. Ambos se miraron y encogiéndose de hombros entraron.
Severus observo a su alrededor y para su sorpresa otra vez no estaba Potter. ¿Dónde diablos se había metido ese león?
– ¿Dónde está Potter? –Cuestionó mirando con enojo a Hermione y Ron
–No… lo sabemos –respondió la castaña con titubeos.
–Cinco puntos menos por la falta de Potter –dijo caminando hacia su escritorio, por lo que todos los Gryffindor comenzaron a cuchichear indignados.
Pero a Severus eso poco le importo, estaba pensando que habría tenido que hacer Potter que fuera más importante que su clase.

Cuando termino su clase, decidió salir para despejarse un poco, y para su sorpresa Potter caminaba junto a una chica riéndose animadamente, sin saber porque un enojo lo invadió queriendo que el ojiverde se alejara de la chica.
– ¡Potter! –Gritó llamando la atención del menor, que lo miro sorprendido –venga –dijo en el tonó más frió.
El alumno se acercó despidiéndose de la rubia y se acercó con los nervios de punta.
– ¿Ocurre algo? –Cuestionó llegando junto al maestro.
–Se puede saber qué hacía en la hora que tenía clase conmigo –dijo cruzándose de brazos.
El ojiverde lo miro sorprendido y abrió la boca sin que le saliera ninguna palabra
–Perfecto está castigado, lo espero hoy en mi despacho a las 8 p.m. –dijo Snape mirándolo. Al ver que el Gryffindor no decía nada giro sobre sus pies y entro al castillo.

Harry agacho la mirada, sintiéndose mal… una vez más había quedado mal en frente de Severus Snape... 










lunes, 4 de febrero de 2013

Capítulo 3: Sueño - Del odio al amor... sólo hay un paso




Capítulo 3: Sueño


Abro los ojos dándome cuenta de que es tarde, sin mucho ánimo me levanto. Es otro día tener que soportar a los estudiantes. No es que no me guste enseñar pociones, pero aun así algunos alumnos simplemente no sirven para hacer pociones.
Me levanto y miro a mi alrededor, al parecer me quede dormido y no me metí entre las sabanas. Voy al cuarto de baño para asearme,  me quito mi túnica y abro las llaves del agua, siento como el agua recorre mi cuerpo y lo relaja. Termino de bañarme y me arreglo para ir a desayunar.
Salgo de mi habitación, en las mazmorras no hay muchos alumnos, pero al llegar cerca del comedor varios alumnos de Ravenclaw pasan corriendo, sin tener contemplaciones les quito puntos, deben aprender a ser disciplinados. Llego al comedor y observo que el único asiento que hay libre es al lado de la profesora de astronomía. Por lo que me siento a su lado.
–Buenos días –saludo a todos, escucho que algunos me contestan, pero eso no me interesa. Tomó una rebanada de pan y le unto mermelada.
–Buenos días -escucho que me saluda sonriéndome, yo no continuo hablando me dedico a desayunar pues es un día algo pesado y aún no termino de revisar las pociones. Es en ese momento que siento una mirada sobre mí, por lo que sin que nadie se dé cuenta observo a mi alrededor buscando al propietario de aquella mirada. Para mi sorpresa es Potter... ¿Qué le pasa a ese Gryffindor?, acaso quiere que lo castigue nuevamente.
Levanto mi mirada y lo miro, pensando que me retara con su mirada, sin embargo se vuelve a sonrojar y se levanta para irse... ¿Qué le sucede?

Pero eso no me importa, debe de estar enojado porque lo deje hasta muy tarde. Trato de olvidar el asunto sobre el Gryffindor y termino mi desayuno y me voy a mi aula. En el camino aún sigo pensando en Potter, no es que me importe, pero primero lo encuentro con mi túnica y veo que se sonroja, y hoy me mira y vuelve a sonrojarse. Debe de estar mal de la cabeza.

Camino con tranquilidad por las mazmorras, ya a la mayoría no le gustan por ser frías y por tal motivo no hay muchas personas en el lugar.  Me sorprendo al escuchar voces discutiendo al parecer alumnos. Camino sin que me escuchen y al dar la vuelta por el pasillo observo como un chico de cabello negro atrapaba  alguien contra su cuerpo y la pared. Yo me quedo en silencio sin hacer nada, observando como el otro se resistía, tratando de alejarse de su atacante.
– ¡Aléjate! –Gritaba una voz conocida para mí –¡no me toques!
–Vamos... sé que aún te gusto -susurra el alumno mientras pegaba más su cuerpo con el del otro chico... porque para mi sorpresa ambos eran hombres.
– ¡No es verdad!... Tú hiciste que todo lo que sentía se acabara –exclamó el otro que intentaba quitárselo de encima. Empujándolo con sus manos.
–Vamos... solo fue un buen revolcón. Yo te quiero... Harry.

Al escuchar ese nombre me sorprendo, ¿a Potter le gustan los hombres? Antes de que pueda reaccionar  escucho la respuesta del Gryffindor.
– ¡No!... ya no quiero nada contigo –dijo con voz cansada, pero sin dejar de pelear por alejar el otro cuerpo.
–Jaja crees que me importa si quieres  –dijo riéndose. Observo como comienza a besar de forma brusca el cuello de Potter.
No sabía si detenerlos o nos, estaba impresionado por enterarme que al consentido de Albus le gustarán los hombres.  En ese momento observo los ojos del Gryffindor y viendo la  desesperación... pero sobre todo me recordó a ella... a Lily.
– ¿Qué cree que hace? –Cuestionó con furia acercándome a ellos. Y es que un sentimiento de rabia se apodero de mí, solo quería ver tranquilidad en esos ojos que me recordaban tanto a ella.
El otro alumno voltea a verme sorprendido
–P-profesor... es-estábamos –tartamudeaba mirándome a mí y luego a Potter.
–Cincuenta puntos menos para Ravenclaw y ahora lárguese –ordeno sin dejar que termine de hablar.

El Ravenclaw salió corriendo, volteo a ver  a Potter, y mi mirada se encuentra  con esos ojos verdes.
–Gracias –susurra Potter, haciendo que reaccione. Por un momento pensé que era Lily la que me miraba…
–Sólo hice lo que debía –contesto sin mirarlo –además no soporto ver que dos hombres se estén bazuqueando –exclamó con asco. Jamás había pensado eso del menor, pero sobre todo lo que menos quería en ese momento era recordarla a ella.

 En toda la tarde no pensé en aquel incidente, tenía cosas más importantes que hacer, además por fin era viernes y tendía todo un fin de semana sin alumnos que estar cuidando. 
En la noche voy al comedor, mientras estoy cenando miro a los estudiantes, me detengo en la mesa de los leones y me doy cuenta que falta él... de seguro debe de estar saltándose las reglas. Al pensar en eso pongo una sonrisa de medio lado y salgo decidido a encontrarlo y quitarle puntos...

Camino por los pasillos pero no hay rastros de él, llevo largo rato y solo encuentro a alumnos que salen de la biblioteca o se dirigen a sus salas comunes. Supongo que Potter no tenía hambre y se fue a dormir.
Me voy a mi habitación y decido dormir, dejándome llevar por aquel mundo de sueños en el cual puedo estar con esa persona que tanto quiero... y siempre querré.

**** Sueño ****

 Severus estaba sentado bajo un árbol, a su lado se encontraba Lily, intentando convencerlo de ir al pueblo.
–Vamos Sev... será divertido –exclamaba la chica con una sonrisa.
–No me digas Sev –contestó mirándola –además no tengo ganas de ir, ve tú –finaliza cerrando los ojos.
–Como quieras, te perderás la diversión –dice la pelirroja levantándose y alejándose de él.
Por unos minutos todo está tranquilo, pero unos pasos lo hacen ponerse alerta. Esos pasos se acercan hasta él y se sienta a su lado recargándose en su hombro.
–Lily ya te dije que... –comienza a decir pensando que es su amiga.
–No soy Lily –susurra alguien en tono bajo, sorprendido abre los ojos y se encuentra con una imagen borrosa a su lado, sin poder reconocer a la persona.
– ¿Qué? ¿Quién eres?–Exclama intentando aclarar la visión, extendiendo lentamente su mano para tocarlo.
–Sólo déjame estar así... aunque sea en sueños –respondió la figura.
Severus bajo su mano alejándola de la sombra, viendo como esta acaricia su rostro. Al sentir la caricia lo invade una calidez y tranquilidad, queriendo que no se aleje –. Déjame entrar en tú vida.


Severus se  sorprende por esas palabras, no sabía qué hacer. Él solo quiere a Lily a nadie más, pero la silueta le despierta muchas emociones. No sabía que pensar, como era que se ponía así por una simple silueta!

Con forme va pensando en eso, la imagen se va alejando y haciendo más borrosa
–Gracias... por dejarme estar unos segundos contigo –susurra  con una voz suave  –Gracias –dice por última vez desapareciendo.

Sin poder reaccionar escucha nuevo pasos, voltea a ver esperando ver de nuevo a esa extraña silueta, pero se sorprende de ver a  Lily. 
–Severus... date cuenta de lo que sientes –dice la pelirroja alejándose también de él.
– ¡Lily! No te vayas –Grita levantándose y corriendo hasta la chica... pero esta también se desvanece. 

****  Fin Sueño ****


Me levanto sorprendido, puedo sentir sudor por todo mi cuerpo. ¿Qué diablos fue eso?... ¿Quién era la otra persona que estaba a mi lado? Me vuelvo a recostar tratando de tranquilizarme y pensar que es eso, solo un sueño.

 El fin de semana pasa rápido y para mi sorpresa jamás vi a Potter... pero ¿Por qué estoy pensando en él?