lunes, 21 de enero de 2013

Capítulo 1: Detrás de Severus Snape - Del odio al amor... sólo hay un paso




Mi primer Snarry!!! >///<
Espero que les guste!!! :D


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Capítulo 1: Detrás de Severus Snape

Harry miraba desde su ventana el oscuro cielo, hacía más de unas semanas que no podía dormir, y como cada noche se levantaba a observar el cielo, era lo único que lo tranquilizaba.
Cursaba el sexto año en Hogwarts. Y como era sabido por toda la comunidad mágica cada vez se acercaba el enfrentamiento con Lord Voldemort. Sus amigos lo apoyaban diciéndole que lo ayudarían y que siempre estarían de acuerdo en las decisiones que él tomara. 

Aburrido y desesperado por no dormir decidió salir a dar una vuelta por el castillo, se puso sus sandalias y salió sin hacer ruido. En la sala común no se encontraba nadie, y la chimenea estaba por apagarse...

El castillo estaba en silencio y el ojiverde caminaba sin mucho entusiasmo, aún no estaba preparado para lo que vendría y aunque él no quisiera su destino ya estaba escrito y no lo podría cambiar.  Harry estaba tan metido en sus pensamientos que no escucho cuando un profesor se acercaba hasta que escucho su voz

–Pero si es Potter. –Harry al escuchar esa voz volteo y observo al profesor de pociones –. Una vez más pasando por alto las reglas... –dijo soltando las palabras con fastidio –no entiende, es igual que tú padre –exclamó con odio –. Esta vez tendrá su castigo, lo espero a las 7 pm en mi oficina Potter... ahora váyase a su sala común –ordeno mirándolo con el entrecejo fruncido.


Harry apretó sus puños y sin que el adulto le diera tiempo de explicar camino hacia la sala común. Como odiaba a Snape, ¿cómo era posible que Dumbledore creyera en él?... Estaba claro que no era más que un mortifago que no tenía compasión de nadie.


A la mañana siguiente Harry caminaba en silencio, a su lado iba Hermione y Ron

–Por qué no le dices lo que ocurre –propuso la castaña mientras entraban al gran comedor.

–Ya te lo dije, no se lo diré –contesto Harry sentándose y poniendo en su plato algo de comida.    

–El profesor no puede ser tan malo –opinó la castaña sentándose al lado de su amigo.

–Para ti ningún maestro es malo... a pesar de todos estos años–dijo Ron sirviéndose de todo un poco.  


Hermione exhalo y resignándose comenzó a comer. El ojiverde solo picaba su comida, la verdad era que no le daba nada de hambre, estaba demasiado cansado tanto física como mentalmente, y para colmo tendría unas horas más con su ¨ amado ¨ profesor.




Llego la hora del castigo y Harry se dirigió a las mazmorras, llamo a la puerta, pero nadie contesto. Con mucha curiosidad abrió la puerta y se asombró al ver a Snape sentado detrás de su escritorio con una expresión de tristeza que jamás había visto en él.


Temiendo de lo que le podría pasar si el profesor se enteraba de lo había visto cerró la puerta y toco con más fuerza.

–Adelante –escucho que contestaron segundos después. 
Al entrar  y ver a su profesor, una vez demostraba indiferencia y odio en sus ojos –llegas tarde Potter –dijo Severus levantándose.

Harry entro y se quedó parado esperando su castigo –como veo que no tienes sueño... te quedaras ayudándome a revisar las pociones de los alumnos... tal vez así aprendas algo –dijo con burla.


Harry asintió a su pesar y siguió a su maestro que se acercaba a otra puerta que estaba del lado izquierdo, entraron y el ojiverde observo toda clase de pociones que había en los muebles que cubrían toda la pared, sin saber porque se sintió tranquilo en aquel lugar, por lo que sonrió.

–No te alegres Potter, no será fácil –dijo Severus deteniéndose frente a un baúl que estaba encima de la mesa –. Revisaras si la poción del sueño esta correcta –dijo abriendo el baúl y mostrándole todas las botellas.

El Griffindor se quedó sorprendido al ver la cantidad de botellas.

– ¡Son demasiadas! –Exclamó mirando de las botellas al profesor.

–Hoy lo encontré a las 4 de la mañana... así que no habrá problema –dijo el adulto sonriendo de medio lado –. Empiece, ya debe de saber muy bien como es esa poción y las características que debe tener –dijo sentándose en una silla detrás de la mesa.

El ojiverde se sentó frente a su profesor viendo como el mayor comenzando a revisar pociones de años más avanzados.


Harry llevaba una hora revisando las botellas, y cada que miraba al baúl veía que faltaban demasiadas. Su trabajo era revisar y ver el nombre del alumno en la botella para apuntar en un pergamino si había elaborado correctamente la poción.


El ojiverde observaba de vez en cuando a su profesor, aun no podía olvidar lo que había visto, quería averiguar qué era lo que le había ocasionado aquella expresión... ¿acaso en verdad tenía sentimientos?

–Potter ¿qué tanto me mira? –Cuestiono con fastidio Severus mirándolo a los ojos.

–L-lo siento –se disculpó sin dejar de verlo a los ojos. Tomo una botella, pero al ver la mirada tan penetrante que le dirigió el profesor dejo caerla botella.

– ¡Qué estupidez hizo Potter! –Grito Snape levantándose y observando como la botella se había roto.

–No era mi intención –contesto Harry sonrojado, se agacho para recoger la botella y limpiar, sin querer mirar a su profesor.

– ¿Pero qué hace? –Cuestionó  Snape arrugando el entrecejo. El ojiverde levanto la mirada y sin darse cuenta toco la poción con sus dedos –, es un mago... puede hacerlo con su varita –exclamó enojándose cada vez más al ver que el menor olvidaba que era mago.


Harry bajo la mirada, odiaba que Snape lo tratara así, sin darse cuenta movió su mano cerca de los vidrios, cortándose un dedo. Por inercia llevo su dedo a sus labios... sin saber porque todo comenzó a oscurecerse y sentía que sus parpados eran muy pesados... para caer en un profundo sueño.


Severus al ver como el menor cerraba sus ojos y caía se acercó agachándose al lado del menor.

– ¡Serás tan estúpido! –Exclamó apuntando con su varita al frasco y la poción –fregotego –segundos después de haber dicho el hechizo los vidrios desaparecieron al igual que la poción.

 Miro al menor sonriendo de medio lado

–Al menos sé que el alumno realizo bien la poción –comentó mientras se levantaba y señalaba con su varita al ojiverde –morvi corpus.


El cuerpo de Harry se elevó, su profesor lo guio hacia su oficina donde tenía un pequeño sillón –. Genial ahora solo esperemos que despierte pronto... no pienso ir a dejarlo a su sala –dijo mirando el rostro tranquilo del menor. En verdad se parecía a James, pensaba arrugando el entrecejo. Segundos después negó con la cabeza, se dio la vuelta y volvió a entrar a la habitación para terminar de calificar.






Harry abrió los ojos y se desubico al no ver su habitación, volteo a los lados y se dio cuenta que aún estaba en la oficina de Severus, se levantó y recordó lo que había pasado. Apretó sus puños pensando que cada día odiaba más a Snape.

–De seguro querrá que mañana también venga –dijo dejando salir un suspiro.
Se levantó y se acercó a la puerta, al entrar a la otra habitación vio a Severus Snape dormido. Su cabeza estaba recargada en sus brazos y por una vez su rostro estaba tranquilo, su mirada recorrió ese rostro, deteniéndose en los labios del mayor.


Sentía como su corazón latía rápido, y sin pensar lo que hacía se acercó hasta su profesor, quitándole algunos cabellos de su rostro, descubriendo que eran muy suaves igual que su piel. Siguió observándolo cuando escucho unos murmullos que decía el mayor.

–Lo siento... te amo... –. El ojiverde abrió los ojos sorprendiéndose, no sabía qué hacer, continuar en aquel lugar o irse y aparentar que no había escuchado nada.








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