Mi primer Snarry!!! >///<
Espero que les guste!!! :D
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Capítulo 1: Detrás de Severus Snape
Harry miraba desde su ventana el oscuro cielo,
hacía más de unas semanas que no podía dormir, y como cada noche se levantaba a
observar el cielo, era lo único que lo tranquilizaba.
Cursaba el sexto año en Hogwarts. Y como era sabido
por toda la comunidad mágica cada vez se acercaba el enfrentamiento con Lord
Voldemort. Sus amigos lo apoyaban diciéndole que lo ayudarían y que siempre
estarían de acuerdo en las decisiones que él tomara.
Aburrido y desesperado por no dormir decidió
salir a dar una vuelta por el castillo, se puso sus sandalias y salió sin hacer
ruido. En la sala común no se encontraba nadie, y la chimenea estaba por
apagarse...
El castillo estaba en silencio y el ojiverde
caminaba sin mucho entusiasmo, aún no estaba preparado para lo que vendría y
aunque él no quisiera su destino ya estaba escrito y no lo podría cambiar. Harry estaba tan metido en sus pensamientos
que no escucho cuando un profesor se acercaba hasta que escucho su voz
–Pero si es Potter.
–Harry al escuchar esa voz volteo y observo al profesor de pociones –. Una vez
más pasando por alto las reglas... –dijo soltando las palabras con fastidio –no
entiende, es igual que tú padre –exclamó con odio –. Esta vez tendrá su
castigo, lo espero a las 7 pm en mi oficina Potter... ahora váyase a su sala
común –ordeno mirándolo con el entrecejo fruncido.
Harry apretó sus puños y sin que el adulto le
diera tiempo de explicar camino hacia la sala común. Como odiaba a Snape, ¿cómo
era posible que Dumbledore creyera en él?... Estaba claro que no era más que un
mortifago que no tenía compasión de nadie.
A la mañana siguiente Harry caminaba en
silencio, a su lado iba Hermione y Ron
–Por qué no le
dices lo que ocurre –propuso la castaña mientras entraban al gran comedor.
–Ya te lo dije, no
se lo diré –contesto Harry sentándose y poniendo en su plato algo de comida.
–El profesor no
puede ser tan malo –opinó la castaña sentándose al lado de su amigo.
–Para ti ningún
maestro es malo... a pesar de todos estos años–dijo Ron sirviéndose de todo un
poco.
Hermione exhalo y resignándose comenzó a
comer. El ojiverde solo picaba su comida, la verdad era que no le daba nada de
hambre, estaba demasiado cansado tanto física como mentalmente, y para colmo
tendría unas horas más con su ¨ amado ¨ profesor.
Llego la hora del castigo y Harry se dirigió a
las mazmorras, llamo a la puerta, pero nadie contesto. Con mucha curiosidad
abrió la puerta y se asombró al ver a Snape sentado detrás de su escritorio con
una expresión de tristeza que jamás había visto en él.
Temiendo de lo que le podría pasar si el
profesor se enteraba de lo había visto cerró la puerta y toco con más fuerza.
–Adelante –escucho
que contestaron segundos después.
Al entrar
y ver a su profesor, una vez demostraba indiferencia y odio en sus ojos –llegas
tarde Potter –dijo Severus levantándose.
Harry entro y se quedó parado esperando su
castigo –como veo que no tienes sueño... te quedaras ayudándome a revisar las
pociones de los alumnos... tal vez así aprendas algo –dijo con burla.
Harry
asintió a su pesar y siguió a su maestro que se acercaba a otra puerta que
estaba del lado izquierdo, entraron y el ojiverde observo toda clase de
pociones que había en los muebles que cubrían toda la pared, sin saber porque
se sintió tranquilo en aquel lugar, por lo que sonrió.
–No te alegres
Potter, no será fácil –dijo Severus deteniéndose frente a un baúl que estaba
encima de la mesa –. Revisaras si la poción del sueño esta correcta –dijo
abriendo el baúl y mostrándole todas las botellas.
El Griffindor se quedó sorprendido al ver la
cantidad de botellas.
– ¡Son demasiadas! –Exclamó
mirando de las botellas al profesor.
–Hoy lo encontré a
las 4 de la mañana... así que no habrá problema –dijo el adulto sonriendo de
medio lado –. Empiece, ya debe de saber muy bien como es esa poción y las características
que debe tener –dijo sentándose en una silla detrás de la mesa.
El ojiverde se sentó frente a su profesor viendo
como el mayor comenzando a revisar pociones de años más avanzados.
Harry llevaba una hora revisando las botellas,
y cada que miraba al baúl veía que faltaban demasiadas. Su trabajo era revisar
y ver el nombre del alumno en la botella para apuntar en un pergamino si había
elaborado correctamente la poción.
El ojiverde observaba de vez en cuando a su
profesor, aun no podía olvidar lo que había visto, quería averiguar qué era lo
que le había ocasionado aquella expresión... ¿acaso en verdad tenía
sentimientos?
–Potter ¿qué tanto
me mira? –Cuestiono con fastidio Severus mirándolo a los ojos.
–L-lo siento –se disculpó
sin dejar de verlo a los ojos. Tomo una botella, pero al ver la mirada tan
penetrante que le dirigió el profesor dejo caerla botella.
– ¡Qué estupidez
hizo Potter! –Grito Snape levantándose y observando como la botella se había
roto.
–No era mi intención
–contesto Harry sonrojado, se agacho para recoger la botella y limpiar, sin
querer mirar a su profesor.
– ¿Pero qué hace? –Cuestionó
Snape arrugando el entrecejo. El
ojiverde levanto la mirada y sin darse cuenta toco la poción con sus dedos –, es
un mago... puede hacerlo con su varita –exclamó enojándose cada vez más al ver
que el menor olvidaba que era mago.
Harry bajo la mirada, odiaba que Snape lo
tratara así, sin darse cuenta movió su mano cerca de los vidrios, cortándose un
dedo. Por inercia llevo su dedo a sus labios... sin saber porque todo comenzó a
oscurecerse y sentía que sus parpados eran muy pesados... para caer en un
profundo sueño.
Severus al ver como el menor cerraba sus ojos
y caía se acercó agachándose al lado del menor.
– ¡Serás tan
estúpido! –Exclamó apuntando con su varita al frasco y la poción –fregotego –segundos después de haber dicho
el hechizo los vidrios desaparecieron al igual que la poción.
Miro al menor sonriendo de medio lado
–Al menos sé que el
alumno realizo bien la poción –comentó mientras se levantaba y señalaba con su
varita al ojiverde –morvi corpus.
El cuerpo de Harry se elevó, su profesor lo
guio hacia su oficina donde tenía un pequeño sillón –. Genial ahora solo
esperemos que despierte pronto... no pienso ir a dejarlo a su sala –dijo mirando
el rostro tranquilo del menor. En verdad se parecía a James, pensaba arrugando
el entrecejo. Segundos después negó con la cabeza, se dio la vuelta y volvió a
entrar a la habitación para terminar de calificar.
Harry abrió los ojos y se desubico al no ver
su habitación, volteo a los lados y se dio cuenta que aún estaba en la oficina
de Severus, se levantó y recordó lo que había pasado. Apretó sus puños pensando
que cada día odiaba más a Snape.
–De seguro querrá
que mañana también venga –dijo dejando salir un suspiro.
Se levantó y se acercó a la puerta, al entrar
a la otra habitación vio a Severus Snape dormido. Su cabeza estaba recargada en
sus brazos y por una vez su rostro estaba tranquilo, su mirada recorrió ese
rostro, deteniéndose en los labios del mayor.
Sentía como su corazón latía rápido, y sin
pensar lo que hacía se acercó hasta su profesor, quitándole algunos cabellos de
su rostro, descubriendo que eran muy suaves igual que su piel. Siguió
observándolo cuando escucho unos murmullos que decía el mayor.
–Lo siento... te
amo... –. El ojiverde abrió los ojos sorprendiéndose, no sabía qué hacer,
continuar en aquel lugar o irse y aparentar que no había escuchado nada.
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