sábado, 26 de enero de 2013

Capítulo 2: Sentimientos que nacen -- Del odio al amor... sólo hay un paso





Capítulo 2: Sentimientos que nacen

Harry miraba a su maestro sin saber qué hacer, tal vez debía irse pero si no terminaba su castigo tendría que hacerlo por muchos días más y eso sí sería una tortura...  Pensando en eso inicio una vez más a revisar las pociones y anotar el resultado en el pergamino. El tiempo pasaba y el ojiverde miraba de reojo a su maestro, pensando que dormido se veía... ¿hermoso?


Un año antes Harry se había dado cuenta que los chicos le atraían, su primera relación amorosa fue con un chico de Ravenclaw. Aunque que nadie se había enterado ya que habían decidido que se quedara en secreto, ni siquiera Ron y Hermione se habían enterado.
Harry se sentía enamorado, por fin alguien le demostraba cariño a parte de sus amigos, sin embargo esa relación termino cuando un día Harry caminaba por uno de los pasillos del castillo y para su sorpresa se encontró con su novio y otro chico besándose de forma nada inocente, por lo que termino con él.

Y ahora estaba ahí, junto a su maestro observando un lado que no sabía de él, lo peor de  todo es que le gustaba y quería descubrir más.
Se dio cuenta de que había terminado de revisar las pociones, por lo que dejo el pergamino sobre la mesa y por última vez lo volteo a verlo para después salir de la habitación. Entro a la otra y observo una túnica en el sillón... ¿habría estado cuando él estuvo ahí?

 Se acercó lentamente al sillón y dudando un poco tomo la túnica, podía percibir un aroma agradable por lo que sin pensar en lo que hacía la acerco a su rostro e inhalo aquel aroma, cerró los ojos disfrutando de ese momento. Se sentía como en casa…
– ¿Qué cree que hace Potter? –cuestionó Severus observando como el menor tenía una de sus túnicas.
Harry abrió los ojos sorprendido volteo a ver a su maestro observando que volvía a tener su expresión de fastidio. 
–Y-yo... b-bueno –balbuceaba mientras sus mejillas se sonrojaban. 
–Deme eso –ordenó extendiendo su mano, el menor le dio la túnica mirándolo a los ojos –puede irse –dijo Snape de mal humor.
Observo como el Gryffindor salía y recordó el sonrojo de éste y la manera en que lo había encontrado, algo que le pareció extraño.
–Qué demonios le pasa a Potter –dijo en voz alta dejando la túnica sobre el sofá –al menos termino su castigo –comentó entrando a su habitación y tratando de olvidar el incidente.
Se recostó en la cama dejando que sus pies tocaran el suelo, su cabello se había regado por el colchón y su mirada estaba en el techo recordando lo que minutos antes había estado soñando
––Todo estaba perfecto... pero apareció él –susurró apretando los puños.



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Harry caminaba de regreso a la sala común sin mirar por donde iba, en su mente no podía sacar el rostro de Snape, ¿por qué le estaba pasando eso? Cuando menos lo espero llego a la sala común, viendo que sus amigos aún lo esperaban.
– ¿Cómo te fue? –Cuestionó la castaña levantando la mirada del libro que estaba leyendo.
–... Bien –contestó sonriéndole mientras caminaba hasta sentarse frente a ellos. No estaba preparado para confesarles a sus amigos las nuevas emociones que le provocaba Snape.
–Tardaste mucho... Snape sólo nos hace la vida de cuadritos –exclamó Ron  sin apartar la mirada de su juego  de cartas explosivas. 
–... Ustedes, bueno -decía Harry logrando que los dos lo miraran –piensan que Snape pueda... ¿le pueda gustar alguien? –Cuestionó intentando parecer indiferente.

Sus amigos lo miraron sorprendidos pues no esperaban esa clase de pregunta, era raro que el ojiverde se interesara por la vida sentimental de un profesor y sobre todo de Severus Snape.
– ¡Por supuesto que no! –Gritó el pelirrojo haciendo que las castas le explotaran –en todo caso... ¿quién en su sano juicio se interesaría en él? –Cuestionó arrugando el entrecejo para comenzar a recoger las cartas.
–Ron no digas eso –lo reprendió la castaña. –Ahora que lo dices –dijo poniendo una mano en su mentón –en varias ocasiones lo he visto con la profesora de astronomía –finalizó encogiéndose de hombros.

Sin saber porque Harry al escuchar las últimas palabras de su amiga se molestó, pero ¿por qué? Él no tenía nada que ver con Snape, es más se odiaban, no?  
–Bueno Harry ¿por qué preguntaste eso? –interrogó Hermione al ver que su amigo no decía nada, era extraño que el ojiverde hiciera tantas preguntas personales sobre su profesor.
–... eh –dijo el ojiverde mirándola.
– ¿Por qué preguntaste eso? –volvió a repetir Hermione.
–Curiosidad –dijo levantándose –será mejor irnos a dormir –la verdad era que no tenía nada de sueño, pero no quería seguir hablando del tema.
Sin esperar respuesta se fue a su habitación dejando a sus amigos no muy convencidos de su respuesta.


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