Capítulo 2: Sentimientos que nacen
Harry miraba a su maestro sin saber qué hacer,
tal vez debía irse pero si no terminaba su castigo tendría que hacerlo por muchos
días más y eso sí sería una tortura... Pensando en eso inicio una vez más a revisar
las pociones y anotar el resultado en el pergamino. El tiempo pasaba y el
ojiverde miraba de reojo a su maestro, pensando que dormido se veía...
¿hermoso?
Un año antes Harry se había dado cuenta que
los chicos le atraían, su primera relación amorosa fue con un chico de
Ravenclaw. Aunque que nadie se había enterado ya que habían decidido que se
quedara en secreto, ni siquiera Ron y Hermione se habían enterado.
Harry se sentía enamorado, por fin alguien le
demostraba cariño a parte de sus amigos, sin embargo esa relación termino
cuando un día Harry caminaba por uno de los pasillos del castillo y para su
sorpresa se encontró con su novio y otro chico besándose de forma nada
inocente, por lo que termino con él.
Y ahora estaba ahí, junto a su maestro observando
un lado que no sabía de él, lo peor de
todo es que le gustaba y quería descubrir más.
Se dio cuenta de que había terminado de
revisar las pociones, por lo que dejo el pergamino sobre la mesa y por última
vez lo volteo a verlo para después salir de la habitación. Entro a la otra y
observo una túnica en el sillón... ¿habría estado cuando él estuvo ahí?
Se acercó
lentamente al sillón y dudando un poco tomo la túnica, podía percibir un aroma
agradable por lo que sin pensar en lo que hacía la acerco a su rostro e inhalo
aquel aroma, cerró los ojos disfrutando de ese momento. Se sentía como en casa…
– ¿Qué cree que
hace Potter? –cuestionó Severus observando como el menor tenía una de sus
túnicas.
Harry abrió los ojos sorprendido volteo a ver
a su maestro observando que volvía a tener su expresión de fastidio.
–Y-yo... b-bueno –balbuceaba
mientras sus mejillas se sonrojaban.
–Deme eso –ordenó
extendiendo su mano, el menor le dio la túnica mirándolo a los ojos –puede irse
–dijo Snape de mal humor.
Observo como el Gryffindor salía y recordó el
sonrojo de éste y la manera en que lo había encontrado, algo que le pareció
extraño.
–Qué demonios le
pasa a Potter –dijo en voz alta dejando la túnica sobre el sofá –al menos
termino su castigo –comentó entrando a su habitación y tratando de olvidar el
incidente.
Se recostó en la cama dejando que sus pies
tocaran el suelo, su cabello se había regado por el colchón y su mirada estaba
en el techo recordando lo que minutos antes había estado soñando
––Todo estaba perfecto...
pero apareció él –susurró apretando los puños.
+++++
Harry caminaba de regreso a la sala común sin
mirar por donde iba, en su mente no podía sacar el rostro de Snape, ¿por qué le
estaba pasando eso? Cuando menos lo espero llego a la sala común, viendo que
sus amigos aún lo esperaban.
– ¿Cómo te fue? –Cuestionó
la castaña levantando la mirada del libro que estaba leyendo.
–... Bien –contestó
sonriéndole mientras caminaba hasta sentarse frente a ellos. No estaba
preparado para confesarles a sus amigos las nuevas emociones que le provocaba
Snape.
–Tardaste mucho...
Snape sólo nos hace la vida de cuadritos –exclamó Ron sin apartar la mirada de su juego de cartas explosivas.
–... Ustedes, bueno
-decía Harry logrando que los dos lo miraran –piensan que Snape pueda... ¿le
pueda gustar alguien? –Cuestionó intentando parecer indiferente.
Sus amigos lo miraron sorprendidos pues no
esperaban esa clase de pregunta, era raro que el ojiverde se interesara por la
vida sentimental de un profesor y sobre todo de Severus Snape.
– ¡Por supuesto que
no! –Gritó el pelirrojo haciendo que las castas le explotaran –en todo caso...
¿quién en su sano juicio se interesaría en él? –Cuestionó arrugando el
entrecejo para comenzar a recoger las cartas.
–Ron no digas eso –lo
reprendió la castaña. –Ahora que lo dices –dijo poniendo una mano en su mentón –en
varias ocasiones lo he visto con la profesora de astronomía –finalizó
encogiéndose de hombros.
Sin saber porque Harry al escuchar las últimas
palabras de su amiga se molestó, pero ¿por qué? Él no tenía nada que ver con
Snape, es más se odiaban, no?
–Bueno Harry ¿por
qué preguntaste eso? –interrogó Hermione al ver que su amigo no decía nada, era
extraño que el ojiverde hiciera tantas preguntas personales sobre su profesor.
–... eh –dijo el
ojiverde mirándola.
– ¿Por qué
preguntaste eso? –volvió a repetir Hermione.
–Curiosidad –dijo
levantándose –será mejor irnos a dormir –la verdad era que no tenía nada de
sueño, pero no quería seguir hablando del tema.
Sin esperar respuesta se fue a su habitación
dejando a sus amigos no muy convencidos de su respuesta.
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